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Para comenzar cito una frase que escuche en estos días, «Me temo que con eso el presidente solo escondía un desalmado y codicioso plan para acorralar al pueblo colombiano entre el miedo y el hambre». Porque en nuestro amado país suceden las cosas más inverosímiles y a la vez en apariencia más normales, porque así lo hacen ver los medios de información o sencillamente porque ya estamos acostumbrados de tanto ver lo mismo a diario durante tantos años. Nada nos asombra, pues en Colombia suceden diariamente nuevas aberraciones que borran de la memoria la anterior y así sucesivamente.

La situación actual que vive el mundo y en especial Colombia, que en medio de la emergencia sanitaria se ha visto en vuelta de una serie de determinaciones cuestionables, incomprensibles, decretos van y vienen; y podría suceder que no estamos al tanto de todas las decisiones que so pretexto de la emergencia se han anunciado, sucede que todo ha sido llevado de la mano en defensa de la salud y la protección e incluso la salvación de la vida, lo cual no estaría mal, si con el pasar de los días no nos diéramos cuenta de algunas situaciones, o no sintiéramos la extraña sensación de que algo más allá de todo esto existe o se teje ocultamente mientras estamos pensando en nuestro confinamiento, mientras los medios nos muestran imágenes terroríficas o cifras escandalosas sobre como avanza la propagación del virus, entre más grandes son las cifras que escuchamos, más terror nos puede causar.

Cada vez que se hable de algún tema, cada vez que escuchemos de alguna propuesta del gobierno o de alguna entidad pública que tenga que ver con la economía o el bienestar social de los trabajadores, realmente me vienen a la mente dos preguntas: ¿Qué hay detrás de esa propuesta?, con la suspicaz idea de que no se debe tratar de algo bueno y ¿Qué antecedentes históricos pasados o recientes existen de este tipo de medidas en Colombia?

Para nadie es sorpresa que justo en estos días de confinamiento, de protocolos de bioseguridad, de noticias terroríficas, salgan algunas propuestas como la de German Vargas Lleras de reducir los salarios de los empleados, dejar de pagar las primas y las cesantías durante este año, además de no pagar el subsidio de transporte y flexibilizar algunas prestaciones a los empleadores, y esto no es sorpresa porque recordemos que antes de que esta emergencia apareciera estaba en el aire y aun lo está los pormenores de eventuales reformas laboral y pensional, no olvidemos el N21, y lo que siguió de ahí en adelante hasta marzo, no lo olvidemos porque los promotores de estas propuestas no lo han olvidado y pareciera que como anillo al dedo llego esta esta crisis para salirse con la suya poco a poco desprevenidamente para todo aquel que vive la mayor parte del día viendo las noticias que ahora solo hablan de la pandemia.

Esto no sale porque a Vargas Lleras se le ocurrió escribir sobre el tema, esto obedece a una agenda establecida, hace parte de un show montado desde las altas esferas del gobierno, pasando por los medios de comunicación que agendan la información que van a transmitir a diario, todo esta organizado de tal manera que podrían ser capaces de controlar nuestros pensamientos, nuestras reacciones y hasta nuestras decisiones. Mientas esto sucede los mismos de siempre arrasan con todo lo que encuentren a su paso principalmente con las garantías laborales conquistadas desde décadas atrás por los trabajadores colombianos. Debemos tener claro que todas estas propuestas a la larga llevaran a un detrimento de dichas garantías, las decisiones que mencionábamos anteriormente se hicieron bajo la justificación y bajo el sofisma distractor de solucionar la crisis generada por la pandemia, lamentablemente en Colombia tenemos muy mala memoria, y terminamos repitiendo la historia que desconocemos, que olvidamos o sencillamente no aprendemos. El peligro de esta flexibilización en el cumplimiento de las garantías laborales  radica en que las condiciones que el trabajador tiene actualmente existen regulaciones que lo protegen: los contratos de trabajo, la jornada laboral, las prestaciones sociales, garantías que fueron ganadas con sudor, lágrimas y sangre en muchos casos, desde la época misma de la independencia cuando surgieron algunas familias prestantes que tomaron el poder y las riquezas, cuya descendencia es la que nos gobierna actualmente, a la que seguimos dándole poder increíblemente, consciente o inconscientemente?.

¿De repente me pregunto cuál es la verdadera pandemia?, no se trata de un cruento ataque a la economía el que se está realizando desde los más altos estamentos mundiales?, ¿una gran alianza mundial entre los estados y sus gobiernos y entre ellos el de Colombia?, dirigentes políticos perfectamente alineados en una misma causa sombría, es un ruin, burdo, maquiavélico intento por menoscabar al ser humano y crearle dependencia de los entes financieros, lo anterior teniendo en cuenta las estadísticas mostradas que a la larga equivalen a un porcentaje menor de lo que ocurre generalmente cada año en materia de muertes por enfermedades crónicas y terminales. Pero muchos males peores nos aquejan y que merecen toda nuestra atención y si hablamos de Colombia con mayor razón: la corrupción, la violencia, la taza de desnutrición, la precariedad del sistema de salud no para atender la pandemia sino para atender a todos los afiliados de las EPS de las que siempre hemos hablado desde el mismo año en que empezaron a funcionar, la desnutrición, el abandono de menores, la muertes de los líderes sociales y los defensores de derechos humanos cada dos días, no existe un mapa que muestre cómo va la estadística de esas muertes, tampoco se ha extendido el tiempo de duración de los noticieros para tratar esta problemática, al contrario siempre la han ignorado.   

Existe en Colombia un periodismo cómplice con aquellos que ostentan el poder y aprovechan cualquier situación para llevar a cabo sus propósitos, una cortina de humo que según la época y la conveniencia es utilizada para distraer, para desviar la atención hacia otras cosas; y con la coyuntura actual generar el pánico hasta mas no poder, en este caso saben cómo funciona el sistema inmunológico humano y el cerebro que puede  ser conducido a pensamientos dañinos y perturbadores, recuerdan los hechos del 22 de noviembre pasado cuando generaron el susto de los vándalos que iban a  ingresar a los conjuntos y a las casas?, haga un paralelo en términos de las cifras de la pandemia de hoy, no es lo mismo?

El siguiente paso cuando la economía colapse, cuando hayan convencido a la gente que es mejor sacrificar las primas, los intereses a las cesantías, las mismas cesantías, y cualquier otra de las prestaciones tan difícilmente ganadas en el pasado, que sacrificar muchos puestos de trabajo, entonces seguro que la gente pensara que es un sacrificio que vale la pena y que seremos héroes al aceptarlo, además los grandes empresarios vendrán como los salvadores de siempre caídos del cielo de los sistemas financieros poner a disposición a todo aquel que lo necesite para salir de la crisis autogenerada, créditos que solo existen con varios ceros a la derecha en la contabilidad bancaria, y entonces vernos envueltos en una situación de endeudamiento por un lado y sin nuestras prestaciones por el otro. He aquí el gran show mediático presidencial, de grandes gremios que le hablan al oído antes de salir en cámara, de grandes personajes que salen en esos mismos medios a hacer propuestas que ya hacen parte de la agenda del gobierno, y seguramente los veremos en las próximas elecciones como candidatos y de pronto oh sorpresa elegidos nuevamente.

¿Será que la cuarentena es un ataque a la economía, una manipulación de la realidad?  Una maniobra bien construida por los gobiernos mundiales que aparece justo después de tantos movimientos sociales gestados a finales de 2019, sobre todo en Latinoamérica y en Colombia. No olvidemos que las políticas laborales van dictaminadas por lo que las organizaciones de empresarios quieran establecer, por eso en campañas electorales participan ocultamente, aparentemente, por esto no hay ninguna garantía favorable en lo que proponen de que el empleo y la contratación aumentarían, esto no es más que una reforma laboral y pensional antes disfrazada ahora casi de frente, hasta algunos medios de comunicación la están presentando como la panacea y se declaran  sus defensores y la presentan sin darle los suficientes debates y sin tener en cuenta las consideraciones de los mismos trabajadores colombianos, simplemente lo presentan como planes del gobierno, sin mayor profundidad, la opinión pública se confunde o no logramos entender sus grandes y perjudiciales alcances.

¿qué tipo de personajes son los que nos gobiernan?, ¿de qué tipo de libreto hacemos parte casi sin darnos cuenta?, ¿estamos condenados a vivir estas situaciones durante este tiempo. ¿En manos de quién estamos?, ¿Qué hilos mágicos nos manejan? Y volviendo a la frase del principio “Mucho me temo que con eso el presidente escondía un desalmado y codicioso plan para acorralar al pueblo colombiano entre el miedo y el hambre, para llevarla a escoger entre aceptar un nuevo y desventajoso escenario de reforma laboral, en el que nuevamente las inmensas mayorías, ahora más empobrecidas, deben echar en sus hombros la carga de la apertura de la economía y el rescate de los amigos del presidente”

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