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La actual emergencia sanitaria que vive el planeta como consecuencia del covid 19, viene generando unos costos negativos ligados a la parálisis de los diferentes sectores económicos los cuales dependen del modelo seguido por cada nación. Los países con niveles de desarrollo industrial y tecnológico autónomo y autosuficiente pueden enfrentar más fácilmente los desafíos de la pandemia que aquellos que desmontaron su industria nacional como consecuencia de las aperturas económicas. Otro aspecto clave para superar el actual estancamiento dependerá de que tan ligada este una nación de los renglones de la economía mas golpeados por el coronavirus. Citemos algunos ejemplos, la industria minera y siderúrgica chilena siguen produciendo, mientras el sector turístico en el caribe está paralizado, la producción y comercialización de alimentos se encuentra estable pero el transporte aéreo de pasajeros enfrenta el peor momento de su historia.

La quiebra, el cierre o la desaceleración de un importante porcentaje de la economía viene disparando el desempleo y a mediano plazo producirá un hueco considerable en los ingresos de los estados ante el faltante de los impuestos que muchas empresas dejaran de tributar.

El covid 19 es un virus recién llegado, el escaso conocimiento sobre su propagación y los efectos que produce en la salud llevaron a diferentes enfoques y medidas cuyo nivel de certeza y eficacia se esta midiendo en cifras macabras de fallecidos. Estados Unidos y Brasil privilegiaron la economía sobre la salud y las consecuencias fueron dantescas. Suecia aposto a la inmunidad del rebaño, pero a pesar de tener un buen modelo de salud sus datos son alarmantes si se comparan con los vecinos nórdicos. España e Italia menospreciaron la infección y sus sistemas de salud colapso. Corea del sur utilizo su experiencia y preparación medica después de epidemias anteriores y con ayuda de la tecnología logro un control inicial, pero al relajar las medidas el contagio estaba tomando ventaja nuevamente y debió retroceder en actividades como la vuelta a clases.

Nueva Zelanda produce envidia, un modelo social que implemento una cuarentena sin que sus habitantes pasaran necesidades sumado al compromiso de sus ciudadanos logro en poco más de un mes controlar el contagio. La cultura de los neozelandeses y un estado comprometido privilegiaron la salud y hoy pueden enfrentar con tranquilidad los retos económicos.

La fragilidad de las economías latinoamericanas frente a los efectos de la pandemia las dejara con altos niveles de desempleo y endeudamiento además de las perdidas invaluables de vidas humanas, nuestros vecinos al mejor estilo del

capitalismo más salvaje le están pasando la factura de cobro a sus trabajadores y ciudadanos. Jair Bolsonaro privilegiando la economía abandono a los brasileños a su suerte, en un sistema de salud publico desmontado y colapsado las personas dependen de su capacidad de pago en un costoso mercado de la salud privado. En Ecuador Lenin Moreno mucho más neoliberal que el Fondo Monetario Internacional, recorto la jornada laboral y disminuyo los salarios en un 25%, libero el precio de los combustibles, despidió empleados del sector salud en plena pandemia y acelero el desmonte del sector público.

¨Tenemos que aprovechar que la prensa solo está hablando del covid 19 para cambiar todas las reglas¨ dijo el ministro del Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles complementando que el gobierno no necesitaría el congreso. Estas afirmaciones del ministro Salles aunque estaban dirigidas al tema ambiental nos dan una idea de lo que piensan los dirigentes neoliberales de nuestra región.

En Colombia los mismos gremios económicos que promovieron reformas el año pasado pretenden aprovechar la crisis para relanzar el desmonte de la legislación laboral. Nuevamente las ideas de la ministra Alicia Arango del trabajo por horas, la eliminación del recargo nocturno y dominical, hasta el desconocimiento total o parcial de la prima de junio son las propuestas de gremios como Fenalco y la ANDI para seguir despojando a los trabajadores de sus derechos. Las condiciones que plantea la pandemia entusiasma a muchos dirigentes políticos y gremiales quienes abusando del miedo como instrumento, pretenden materializar una reforma laboral en contra de los trabajadores.

El director político de uno de los partidos con mas miembros investigados y condenados por corrupción y hasta homicidios considera que nuestro país se ha quedado corto en cuanto a las medidas que según el se deben tomar para proteger el empleo, por lo tanto propone disposiciones como salario mínimo por horas, reducción de salarios, revisión de contratos, suspender convenciones colectivas, un  entramado que dejaría a los trabajadores colombianos devengando un 75% de lo que obtienen actualmente y el desmonte de las garantías laborales supuestamente de forma temporal, mientras se supera la pandemia. Los colombianos ya conocemos la duración de las medidas temporales o condicionadas como el 4 por mil o la reforma laboral de Álvaro Uribe. Palabras más palabras menos este paquete es la implementación en Colombia del modelo impuesto por Lenin Moreno en Ecuador, pero con menos disimulo que el del ministro del Medio Ambiente de Brasil que por lo menos hace sus propuestas a puerta cerrada.

La crisis sanitaria trae de la mano otras crisis como la económica, algunos sectores casi paralizados, otros a media maquina y los consumidores confinados, un panorama nada halagüeño para el capitalismo. Las pérdidas y lo que dejan de ganar quienes se encuentran en la cima de la pirámide se lo quieren cobrar a los trabajadores. Los ultra neoliberales como Lenin Moreno y Jair Bolsonaro además de las vidas que se pierden por sus acciones o inacciones pretenden mantener la rentabilidad del modelo a costa de los derechos de los trabajadores.

Lo más irónico de la situación actual es el caso de Avianca, empresa de aviación que de colombiana solo tiene la historia y un trato privilegiado en el manejo de las rutas claves del país. Ante la situación financiera de quiebra en el transporte aéreo de pasajeros, esta empresa radicada en Panamá, que no paga impuestos en Colombia le solicita ayuda financiera a nuestro gobierno. El ministro de hacienda, individuo acucioso cuando se trata de proponer reformas como la tributaria y laboral para exprimir a los trabajadores se muestra generoso para ayudar a una empresa panameña caracterizada por su insolidaridad con el pueblo colombiano como lo evidencio en la emergencia de la vía al llano, disparando las tarifas a Villavicencio.

Mientras la mayoría pierde unos pocos ganan muchísimo, la banca ha sido la gran beneficiada de las medidas y decretos de la emergencia sanitaria, la intermediación financiera una de las más altas del mundo y la administración de los recursos destinados por el gobierno para paliar la crisis le han inyectado liquidez y ganancias con los dineros públicos.

La expansión del virus puso en evidencia la vergonzosa desigualdad y la enorme pobreza producto de años de neoliberalismo. Las condiciones socioeconómicas nos dejaron cuarentenas mal hechas porque los más necesitados tenían que salir a rebuscar su subsistencia diaria desde la Patagonia hasta Norteamérica incluyendo la capital del mundo. Ante este panorama en diferentes países se viene planteando la necesidad de una renta básica universal y aunque tímidamente se vuelve a considerar las ventajas del estado de bienestar que garantizaba derechos básicos para la población.

Los grandes medios de comunicación que más bien parecen órganos de propaganda, mantienen el foco en la demagogia de Iván Duque, en la patanería y bravuconadas de Donald Trump y Jair Bolsonaro   en la edad de la esposa de Emmanuel Macron, ensañados con Venezuela e indiferentes a otros modelos económicos y sociales. Los países nórdicos y Nueva Zelanda raramente son noticia, Dinamarca por ejemplo tiene un impuesto del 25% a la riqueza, recursos que invierte en un excelente modelo educativo PUBLICO, al igual que Finlandia. En Suecia el pago de los impuestos es progresivo, quienes más tienen realizan mayores aportes a las arcas públicas.

En Colombia las mayorías despistadas que eligen faranduleros y falsificadores de títulos para los cargos públicos se han tragado el cuento de que cada reforma tributaria debe ser regresiva, bajar los impuestos a los que más tienen, porque mal suponen que a mayor concentración de la riqueza de pronto algo cae por goteo a los que menos tienen.

Nuestra nación si posee recursos para asumir los costos sin sacrificar los trabajadores, parar definitivamente la corrupción que sigue campante, frenar el despilfarro que se destina a la comodidad e imagen de algunos funcionarios, la llamada mermelada que ahora se disfraza de contratos, la última reforma tributaria que le ahorro diez billones a las grandes empresas y muchos otros rubros del gasto público que solo deben reorientarse.

En la dirección del cumplimiento constitucional de un régimen tributario que garantice la justicia distributiva la organización de abogados De justicia en conjunto con constitucionalistas y economistas presento una demanda contra el estatuto tributario que se viene implementando en Colombia en las últimas tres décadas por considerar que el sistema tributario colombiano no respeta el principio constitucional de progresividad.

La importancia de esta demanda es buscar la justicia distributiva para solventar la crisis económica derivada de la pandemia. La pretensión es que la corte constitucional corrija los errores que el estatuto tributario viene cometiendo y le permita al estado contar con los recursos para atender las necesidades actuales. Una de las bases de la demanda es que el estatuto tributario tiene muchas exenciones, deducciones, rentas exentas tratos preferenciales entre otros con enfoque muy marcado en favorecer a los sectores más exageradamente ricos de la población.

Los efectos económicos de la crisis se pueden solventar cambiando de enfoque, superando los lastres que hacen de Colombia una nación muy desigual. Este país tiene los recursos y no es empobreciendo a la mayoría de la población como superaremos los momentos tan difíciles que se avecinan. Los trabajadores no tienen por qué costear la crisis. La constitución garantiza la progresividad por lo tanto debemos exigir su cumplimiento.

Colombia tiene recursos, el mundo habla de impuesto a la riqueza, Dinamarca graba con un 25% la riqueza, en Colombia hay muchas exenciones…ver noticias uno…todos podemos aportar…proporcionalmente….

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